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Friday, 10 November 2017 00:00

"Cuatro largos años"

José Ramón Valente
La Tercera, 10-11-2017
Termina el gobierno de la Nueva Mayoría (NM) y su principal legado es haber sacado a nuestro país de la trayectoria de progreso que le permitió a los chilenos mejorar su calidad de vida entre 1985 y 2013 más que nunca antes en su historia. La retroexcavadora y los patines serán recordados como los principales iconos del gobierno de Bachelet. Lo he dicho antes, los chilenos fuimos víctimas de una borrachera ideológica el 2013. En una especie de delirio de una sociedad adolescente, elegimos un gobierno que prometía llevar a Chile en cuatro años a un nivel de bienestar que a los países más avanzados del planeta le ha llevado más de cien años. Peor aún, la receta para lograrlo eran las mismas políticas socialistas que habían fracasado en decenas de países en todo el mundo solo unas décadas atrás.

Hoy en día muy pocos apoyan a Bachelet y muchos rasgan vestiduras diciendo a los cuatro vientos que este gobierno ha hecho muy mal las cosas y que le deja una dura tarea a la próxima administración. Lo cual comparto plenamente. Lo dijo hace solo unos días José De Gregorio, expresidente del Banco Central y exministro de Economía: “El próximo gobierno va a tener que reparar mucho¨. Sin embargo, tal como le enrostró el economista Aldo Lema a De Gregorio en Twitter, este destacado economista fue un entusiasta partidario de las reformas del gobierno de la NM el 2014 y 2015. Ahora visto el desastre que provocaron dichas reformas, sin mediar una autocritica, De Gregorio no tremida en criticar ácidamente la administración de Michelle Bachelet.

¿Será que era imposible prever el desastre que produciría el actual gobierno? Pienso que no. Hubo varios analistas, columnistas y académicos que anticipamos lo perjudicial que sería para Chile el gobierno de Bachelet. Lo que pasa es que el horno no estaba para bollos. Nadie quería escuchar a los pájaros de mal agüero. Así que nuestras advertencias no tuvieron caja de resonancia. Dejar las cosas por escrito representa un gran riesgo. Solo que en esta oportunidad esos registros sirven para demostrar que no todos fuimos presos de la hipnosis colectiva que generó la llegada de Bachelet desde Nueva York.

El próximo lunes será lanzado un libro titulado “Los 4 (largos) años de la Nueva Mayoría”. Los autores son Roberto Ampuero, Joe Black, Gerardo Varela y quien escribe esta columna. En esta obra se recopilan amenas pero a la vez profundas columnas con advertencias y evidencia sobre el desastre que estaba por venir y que finalmente ocurrió. Además de entretenido, el libro es un llamado de atención para nuestras elites; éstas, muchas veces prefieren restarse del debate y de la política y vivir la tranquilidad y comodidad de sus vidas personales, asumiendo que nada dramático puede pasar en el país y suponiendo, como lo hicieron el 2013, que ningún gobernante podría descarrilar el tren del desarrollo chileno que corría a toda velocidad por largos treinta largos años. Sin embargo, como advirtiera Niall Ferguson, “Chile está a punto de ejercer su derecho a ser estúpido”. Cosa que finalmente hicimos.


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Friday, 13 October 2017 00:00

"Crisis de identidad"

José Ramón Valente
La Tercera, 13-10-2017
En los últimos meses me ha tocado debatir en varias oportunidades con Osvaldo Rosales. Él representando a Alejandro Guillier y yo a Sebastián Piñera. Para que no haya ninguna duda al respecto, tengo la mejor opinión de Osvaldo. Un economista serio y un servidor público de primera calidad.

En los mencionados debates hemos tenido evidentes diferencias, pero también varias coincidencias. El diagnóstico de Rosales es que Chile necesita urgentemente recuperar la inversión, cree que hay que reducir los tiempos de aprobación de los grandes proyectos de inversión privada y estima prioritario recuperar el crecimiento económico. En todos esos temas coincidimos. Diferimos en el diagnóstico que ha llevado la economía chilena a los magros resultados obtenidos durante el actual gobierno. Mientras Rosales estima que el bajo crecimiento de Chile se debe mayoritariamente al bajo precio del cobre, mi opinión es que la debacle económica de los últimos cuatro años se debe mayoritariamente a la las malas ideas, la pésima implementación y la deficiente gestión del actual gobierno.

Respecto del futuro, la visión del jefe programático de Guiller es que Chile no podrá crecer sostenidamente a menos que el Estado invierta grandes sumas de dinero en investigación y desarrollo y que las empresas chilenas diversifiquen sus exportaciones. Nuestra visión es mucho más optimista. Confiamos en que la capacidad emprendedora de los chilenos está tan solo sofocada por un gobierno que los ha demonizado, denostado y puesto todo tipo de trabas burocráticas. Por lo mismo, estamos convencidos de que un gobierno que trabaje con los emprendedores y empresarios de nuestro país y no contra ellos, permitirá que se despliegue todo el potencial de creatividad de los chilenos. La principal razón que explica el salto del progreso económico y social en nuestro país durante los 30 años que precedieron a este gobierno, son las reformas institucionales que liberaron la capacidad creativa de los chilenos. Chile depende de los chilenos y no del precio del cobre.

Hasta aquí las diferencias con Osvaldo Rosales corresponden, más bien, a distintas visiones de la economía y de las determinantes del desarrollo económico. Todo muy civilizado. La cosa se pone más tensa cuando nos pasamos a la arena política. Osvaldo se irrita conmigo cuando le comento que él es un buen representante de la antigua Concertación, la de los presidentes Frei y Lagos, pero que su visión es muy distinta de la de Guillier. Mientras Rosales defiende las concesiones, los tratados de libre comercio y la privatización de las aguas, todas obras de la antigua Concertación, Guillier se plantea como un continuador de la obra del actual gobierno. Pero no se puede ser partidario de la retroexcavadora y de la obra de la Concertación al mismo tiempo. Cuando le pido a Osvaldo que se defina, él no esconde su irritación. De todas maneras todo termina siempre con un amistoso apretón de manos y nos vemos en el próximo debate. Pero la crisis de identidad de la candidatura de Guillier es más que obvia.


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Economía y Negocios - El Mercurio


Este mes se cumplen 15 años desde que están operando los multifondos y esta política pública se ha traducido en resultados positivos para el sistema de capitalización individual. Un estudio de Econsult destaca que la entrada en vigencia de este mecanismo ha permitido alcanzar rentabilidades superiores en 1,5 puntos promedio anual real que las generadas antes de la existencia de este sistema.

Si se hubiese mantenido el asset allocation que había antes, el fondo de pensiones total de los trabajadores chilenos hoy sería menor en US$ 18.500 millones. Con ello, este sistema explica cerca del 10% del total de los ahorros.

Desde que comenzó a regir el sistema de multifondos, en 2002, "las inversiones de los fondos de pensiones en renta variable se incrementaron desde 24% a 45% en promedio", revela el informe. Además, el mecanismo expandió fuertemente la apuesta por instrumentos internacionales y con ello se incrementó el porcentaje de las inversiones en el extranjero desde 9% a 36%, lo que a su vez se tradujo en una diversificación de los portafolios, permitiendo elevar los retornos promedio en el tiempo.

El economista y socio de Econsult, José Ramón Valente, sostuvo que en el largo plazo los multifondos seguirán teniendo resultados mayores a los que existieron antes de 2002 y proyecta que hacia adelante lograrían un punto más de rentabilidad en comparación con un sistema sin varios fondos. A juicio de este experto, la entrada en vigencia de los multifondos ha generado un importante "premio por riesgo", el que "ha sido mayor de lo que uno habría anticipado o de lo que uno podría adelantar para el futuro".

Según Valente, el sistema de fondos múltiples ha permitido que las pensiones de los chilenos en el largo plazo registren aumentos de 30% en promedio. Considerando que cada punto de aumento de la tasa de cotización se traduce en un 10% más de jubilación, Valente afirmó que "la creación de los multifondos es equivalente a haber aumentado tres puntos la tasa de cotización".

Además, "al tener fondos de más y menos riesgo, permites acomodar las distintas etapas de la vida en que está la gente", dijo Valente. Así, una persona joven debiese estar en fondos más riesgosos -con mayor exposición a renta variable- que generan más rentabilidad en el largo plazo y, si les va mal en un período corto, tienen espacio para recuperarse.

Por otro lado, cuando existe un solo fondo, se tiende a sesgar la estructura del portafolio a favor de las personas mayores. "Los intereses de ese grupo de afiliados (más cercanos a jubilarse) tienden a sobreponderarse porque son los que pueden tener problemas si cae mucho la rentabilidad", explicó Valente.

En el marco de los cambios que incluyó la Ley de Productividad, las AFP podrán invertir en activos alternativos a partir de noviembre. Si bien no tendría un efecto tan potente como el de la creación de los multifondos, Valente estimó que agregarían al retorno de los fondos de pensiones cerca de 0,5 puntos porcentuales.

Las desventajas del nuevo ente estatal

La reforma al sistema de pensiones que se discute en el Congreso -que elevaría en 5% la tasa de cotización con cargo al empleador- no contemplaría la estructura de multifondos y esta seguiría vigente solo para la gestión del 10% que va a las AFP. "Hasta donde se entiende, manejaría un solo fondo de pensiones y, por lo tanto, retrocedería 15 años en la buena experiencia que han tenido los multifondos porque tendría una sola disciplina de inversión. Ese es un error grave", advirtió José Ramón Valente.

10% del total del fondo de pensiones se explica por los multifondos. De no existir, habría US$ 18.500 millones menos de recursos.

6,59% ha sido la rentabilidad real promedio anual del Fondo A (más riesgoso) desde la creación de los multifondos. El Fondo E (más conservador) tiene un retorno de 3,87%.
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Pulso

El economista dijo que “no se puede pretender mejorar las cosas hacia adelante, si es que no hay un buen diagnóstico”. Acotó que no se debe confundir “la economía de libre mercado con economía de empresa”.

 

El coordinador económico del comando de Sebastián Piñera y también director y socio de Econsult, José Ramón Valente, señaló a fines de la semana pasada -al participar en seminario de la industria metalmecánica- que había un doble discurso de los representantes económicos de candidatos presidenciales de la Nueva Mayoría, ya que presentaban ideas que no están relacionadas con la visión de sus representados. A raíz de esto, el economista los acusó de hacer un mal diagnóstico sobre la situación económica del país e indicó que “el Gobierno ha realizado una pésima conducción económica del país”. En miras hacia un eventual próximo Gobierno de Piñera, el economista realizó una autocrítica e indicó que harán promesas que sí puedan cumplir.

 

A fines de la semana pasada usted criticó a los representantes de las candidaturas de la Nueva Mayoría y del Frente Amplio por no hacer una autocrítica de la situación económica del país, ¿cuál es su principal reparo?

 

-Llama la atención cuando los asesores económicos se plantean en foros empresariales con un discurso totalmente distinto que el de sus candidatos. No hay consistencia. Por ejemplo, Alejandro Guillier plantea que es un candidato de continuidad y profundización de las reformas de este Gobierno, mientras que el economista, Osvaldo Rosales, plantea que quiere hacer concesiones, cuando precisamente este Gobierno eliminó las concesiones. Hay un doble discurso total. Es fácil plantearse como un economista moderado, pero que después a ese economista nadie le hace caso en el comando. Lo mismo pasó con Guillermo Larraín, quien por un lado afirma cosas que él cree, pero que no son respaldadas en los hechos por su candidata, Carolina Goic, porque ella ha aprobado las reformas más emblemáticas del actual Gobierno.

 

En ese sentido, ¿cuál es su visión respecto a la gestión de la actual administración?

 

-En estos cuatro años quedó reflejado que no se puede pretender mejorar las cosas hacia adelante, si es que no hay un buen diagnóstico, por ello, quienes pretenden decir que todo lo malo, lo desastroso que ha sido la conducción económica de este Gobierno tiene que ver solamente con la caída del precio del cobre o con circunstancias internacionales, están realmente tapándose la vista respecto de los efectos negativos que tuvo la impronta de este Gobierno, la impronta antiempresarial, antimercado, y pro Estado.

 

Entonces, ¿cuál sería el diagnóstico correcto?

 

-El diagnóstico correcto es que Chile necesita competir de buena manera con el resto del mundo. Nuestro país es relativamente pequeño, aislado y el bienestar futuro de los chilenos pasa por ser un país más competitivo con el resto del mundo. Tenemos que ser capaces de encontrar inversionistas interesados en venir a Chile y eso pasa en la medida que generemos un clima de negocios adecuado para el progreso.

 

¿Eso no pasó durante este Gobierno?

 

-No hubo una estrategia país y eso es lo que tenemos que retomar. Hay que decir que el crecimiento es importante, la inversión es importante, el ahorro es importante, la competitividad es importante, la productividad es importante. Estas son cosas que estuvieron totalmente ausentes del discurso de este Gobierno. Este Gobierno nos aisló del mundo e hizo que nos peleáramos unos contra otros.

 

Considerando que Sebastián Piñera tiene opciones de ganar la elección presidencial, ¿cuál sería la diferencia de un próximo Gobierno de Piñera con su administración anterior?

 

-De ganar Piñera sería un Gobierno con más experiencia. Entonces uno debería esperar un Presidente más reposado, y también un equipo más experimentado. Por lo tanto, los errores que se cometieron uno esperarían que no estén.

 

¿Cuál error no debería volver a estar?

 

-Las expectativas que generó. Piñera partió con expectativas exageradas: dijo vamos hacer en 20 días lo que no se hizo en 20 años. Eso fue un error infantil, de falta de experiencia. El principal error fue crear expectativas exageradas. Creo que ese tipo de cosas no van a estar. Cuando pones expectativas muy altas, después son muy difíciles de cumplir.

 

¿Se puede esperar que todas las promesas que harán son realizables?

 

-Nuestra principal meta es recuperar la inversión al menos tres puntos en cuatro años. Queremos ir subiendo 1 punto de crecimiento de la inversión al año hasta llegar a un crecimiento constante de un punto. Además, esperamos ahorrarle al país unos US$250 millones por año en burocracia y en exceso de regulación, lo que se traducirá en que al cuatro año la reducción llegaría a US$1.000 millones. El próximo Gobierno se va a enfocar en mejorar la competitividad, mejorar la productividad y hacer crecer la inversión.

 

¿Habrá menos regulación o buscarán hacerla más efectiva?

 

-La regulación es tremendamente importante. Aunque se hacen caricaturas, porque ahora dirán que el próximo Gobierno quiere desregular. No, la regulación es súper importante y no queremos menos Estado, queremos un mejor Estado.

 

¿A qué se refiere específicamente?

 

-Queremos que los ministros y los reguladores tengan el incentivo para regular bien y que eso signifique cumplir el objetivo al menor costo posible. En ningún caso es bajarle la barrera de cumplimiento a las empresas respecto de los estándares. Todo lo contrario. Si hay que subir esa barrera, la vamos a subir, pero tiene que ser eficiente desde el punto de vista del costo.

 

¿Cómo podría mejorar estas medidas la confianza de las empresas?

 

-Si un país no tiene un proyecto de largo plazo, obviamente no hay inversión. En cambio, cuando alineas los intereses para atraer inversionistas extranjeros haré políticas públicas para facilitar el clima de negocios. De esta manera, cuando se parte con discursos de mejorar el clima para la inversión y luego eso se traduce en los hechos, como eliminar burocracia, mejorar los estándares regulatorios, mejorar la competitividad, rápidamente se empieza generar de voz en voz que Chile está bueno para invertir y eso debiera ser mejorar la confianza.

 

¿Qué cosas debería mejorar la economía de libre mercado para que alcance para todos?

 

-La economía de libre mercado a veces se confunde con economía de empresa, y lo que se debe hacer es que la economía sea pro mercado y no pro empresa. Hay que permitir que todas las empresas que están en el mercado siempre sientan el riesgo de que un nuevo emprendedor pueda llegar con una nueva idea y que les pueda quitar terreno.

 

“La reforma previsional va en contra de la voluntad de los chilenos”

 

El jueves el Gobierno anunció el envío del proyecto de ley de pensiones, ¿qué le parece en líneas generales las propuestas?

 

¿Eso no pasó durante este Gobierno?

 

La gente mayoritariamente en Chile está planteando que si van hacer un esfuerzo de ahorro adicional como es el alza de 5% en las cotizaciones sea para sus bolsillos. Se dice que lo financiarán los empresarios, pero al final esa alza se traspasará a los salarios de los trabajadores. Es decir, habrá una contribución de los trabajadores con menos sueldo a las pensiones. Los chilenos han dicho que si ellos van hacer la contribución, sea para sus cuentas, porque tienen desconfianza de que ese 2% se utilice bien. El Gobierno nos ha dado muchas muestras de no ser el mejor administrador de platas. La reforma previsional va en contra de la voluntad que muestran los chilenos en las encuestas.

 

¿El Gobierno hizo este proyecto sin escuchar a la gente?

 

Hizo el proyecto considerando a las élites que se manifiestan en la calle, en los diarios, en las redes sociales, pero no considerando la opinión general de los chilenos. De partida, será más costoso y además tiene un riesgo político al crear un ente público para administrar los fondos, ya que puede terminar siendo capturado por grupos de interés que representan intereses partidistas.

 

“Más allá de la situación fiscal, el próximo Gobierno deberá reducir el déficit”

 

Las cifras muestran que la situación fiscal para el próximo año será compleja. En ese sentido, ¿cómo va a condicionar el diseño del programa de gobierno de Piñera este escenario de menores ingresos?

 

-Hacia adelante las cuentas están súper apretadas. Chile enfrenta un déficit fiscal efectivo del orden de 3%, una deuda pública que se acelera y además este Gobierno dejará gastos comprometidos. La próxima administración tendrá que tener mucho ingenio para poder cumplir con enrielar de nuevo las metas fiscales.

 

La próxima administración sea cual sea tendrá que seguir una trayectoria de reducción del déficit fiscal, ¿es compatible esa medida con avanzar en nuevos programas que impliquen gastos?

 

– Más allá de la situación fiscal, el próximo Gobierno deberá reducir el déficit. No se puede mantener un déficit fiscal ni estructural por un tiempo prolongado.

 

En cuanto a la Reforma Tributaria ya está dicho que se bajarán los impuestos a las empresas, pero no se sabe todavía el resto del diseño tributario, ¿se ha pensado en subir el impuesto a las personas?

 

-No está dentro de lo que se ha planteado en el programa. Lo importante es generar buenos incentivos para el ahorro. Cuando subes el impuesto a las personas, desincentivas el trabajo. Queremos atraer talento, ese talento tiene que sentir que es remunerado de acuerdo al esfuerzo. Lo importante es que la gente que tiene que pagar, pague. Es decir, mucho más importante que la tasa, es importante que no haya evasión y en eso vamos a trabajar fuerte también.

 

¿Los menores ingresos por la rebaja del impuesto a las empresas se compensarán sólo con crecimiento?

 

-Con crecimiento, pero también con ahorro en la eficiencia en la administración de los recursos del Estado y reasignaciones.

 

La agencia Fitch Ratings rebajó el viernes la clasificación de Chile, ¿cuál es el efecto que puede tener en el corto plazo?

 

– En el corto plazo esto está bastante internalizado. No es algo dramático si fuese la única rebaja que vamos a tener, pero esto nos muestra que si seguimos por el mismo camino que hemos recorrido en los últimos cuatro años, en los próximos 10 años estaremos hablando de un país que deja de tener grados de inversión y eso es lo que nos tiene que preocupar. No tanto esta baja, sino que la trayectoria que pueda significar hacia adelante. Es muy probable que Moody’s también baje la clasificación de riesgo. Sería muy raro que se quedara descuadrado respecto a las otras. 0 Comments SubscribeRSS Lo más visto Peso chileno logró la segunda mayor alza diaria global y cobre llega a máximos de tres años Empresas & Mercados Peso chileno logró la segunda mayor alza diaria global y cobre llega a máximos de tres años Reynaldo Arancibia Empresas & Mercados Tasas hipotecarias perforan mínimo histórico en julio, pero empezarían a devolverse Mariana Marusic Las tasas promedio que los bancos entregan para financiar la compra de viviendas llegaron a 3,20% el mes pasado. Así, analistas estiman que es momento de tomar créditos o refinanciar existentes, especialmente aquellos que son más largos. Empresas & Mercados Ganancias de Antofagasta Minerals saltan en primer semestre por mejor precio del cobre Reuters José Ramón Valente: “El principal error del primer Gobierno de Piñera fue crear expectativas exageradas” Más noticias PIB de México creció 1,8% en el segundo trimestre Semana clave en UK: gobierno expondrá su postura en áreas de negociación del Brexit Alimentos llevarán a que IPC en 12 meses vuelva a ubicarse en 2% en septiembre Sernac apoya proyecto de publicidad remota por alza de reclamos y reincidencia



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El Mercurio

El rally de la bolsa local y el buen desempeño de los mercados internacionales explican el positivo resultado que registraron los fondos de pensiones en la primera mitad de 2017. El fondo más riesgoso del sistema, el A, tuvo un retorno de 10,6% real entre enero y junio; el B exhibió un avance de 8,53%; el C, una rentabilidad de 6,31%; el D, de 3,68%, y el E, el más conservador, acumula el menor desempeño, con 2,11%.

 

Es más, el desempeño de los fondos de pensiones administrados por las AFP en los últimos 12 meses es incluso mejor. El selectivo A acumula una rentabilidad de 15,08% entre julio de 2016 y junio de 2017, período que estuvo marcado por los constantes llamados de algunos actores a cambiarse al fondo E. En tanto, este último multifondo rentó 4,1% en los últimos doce meses, lo que refleja que para quienes siguieron ese tipo de recomendaciones, fue una mala decisión.

 

Los selectivos B, C y D acumularon ganancias de 12,4%, 9% y 6%, respectivamente, en los últimos doce meses.

 

Con ello, en ese período, los selectivos más cargados hacia la renta variable (A y B) más que duplican su rentabilidad promedio anual que han logrado desde la creación de los multifondos. En el caso del primero, esa ganancia promedio llega a 6,6% real, mientras que la del B asciende a 5,6%.

 

El gerente de Estudios de la Asociación de AFP, Roberto Fuentes, explicó que la rentabilidad de los fondos en los últimos doce meses "ha estado fuertemente influenciada por el mejor desempeño de los instrumentos de renta variable en los mercados de las economías de mayor desarrollo". Así, detalló que del total de los fondos de pensiones cerca del 40% está invertido en el exterior, "capital que ha obtenido un alto rendimiento en rentabilidad por el alza de precios de esos mercados".

 

Fuentes añadió que la renta variable local también ha experimentado un aumento: en los últimos doce meses el IPSA ha subido 18,7% nominal.

 

El ejecutivo del gremio también añadió que, en lo que va del año, la renta fija chilena arroja una rentabilidad levemente superior al 3%.

 

Michèle Labbé, economista jefe de Econsult, manifestó que en los últimos doce meses la bolsa a nivel mundial "ha estado muy positiva, pese a que uno no puede decir que hace doce meses atrás la bolsa estaba barata". En este contexto, sostuvo que las expectativas de crecimiento económico y la recuperación que ha seguido el mundo han llevado a una preferencia por los activos por riesgo, dentro de los cuales destacan las acciones. "Han subido tanto las acciones de mercados desarrollados, como EE.UU., así como los papeles en emergentes", añadió.

 

En junio, en tanto, la tendencia no ha seguido y todos los multifondos registran rentabilidades negativas. El A cayó 1,41%; el B, 1,2%; el C, 1,1%; el D, 0,75% real y el E, 0,32%.

 

Labbé sostuvo que el negativo desempeño del sexto mes del año puede explicarse por las circunstancias que está atravesando Latinoamérica, que tiene que ver con el escenario que vive Brasil y que arrastra negativamente a todas las bolsas de la región. Por otro lado, afirmó que en Estados Unidos a Trump le ha sido bastante más complicado la aplicación de su programa que lo esperado inicialmente y, por último, recordó que ha habido "alzas de tasas de interés que también afectan negativamente la renta fija".

 

Fuentes insistió en que los fondos de pensiones se invierten en una lógica de largo plazo y que el selectivo se debe escoger de acuerdo a las características personales del afiliado, entre las cuales destaca el número de años que le restan para la jubilación y la tolerancia al riesgo.



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Diario Financiero

El consumo este año no variaría mucho en relación a 2016 (2,8% según la proyección del Banco Central en su último Informe de Política Monetaria), aunque podría ser ligeramente inferior, ya que la creación de empleos se ha debilitado, los créditos de consumo se han desacelerado y la confianza de los consumidores no repunta. La inversión tampoco mejoraría, en especial en la minería y construcción; y las exportaciones no aumentarían significativamente, ya que el tipo de cambio real “dejó de ser competitivo”.

Es decir, “los motores del crecimiento siguen apagados”, aseguró el economista de Econsult y del Grupo de Política Monetaria de la Universidad de Chile, Gonzalo Sanhueza, quien observa “una economía estancada en el 1,5%”, el piso de lo pronosticado por el instituto emisor para este año.

Y no es mucho lo que se puede hacer, con una tasa de interés ya bastante expansiva y un gasto fiscal que no puede volver a crecer a los niveles de años anteriores debido al riesgo de ajustes en la clasificación de riesgo, lo que dificultaría el acceso a financiamiento externo al gobierno y a las empresas. Ni las elecciones presidenciales mejorarían el panorama, cree Sanhueza.

 

- Las últimas cifras siguen evidenciando un bajo ritmo de crecimiento económico. ¿Cómo ve el escenario?

- Los motores del crecimiento siguen apagados, es decir, uno no ve que la economía logre niveles de crecimiento más altos. A fines de año pasado hubo un leve rebote (Imacec de 0,8% en noviembre y 1,2% en diciembre, luego de una caída de 0,4% en octubre), pero todo indica que esa recuperación no tendrá más fuerza. Si miras por el lado de la demanda agregada, el consumo -que ha estado creciendo a tasas razonables, en torno al 4% en los últimos meses- se enfrenta a una masa salarial que se comenzó a desacelerar, porque hay menor creación de empleos; los créditos de consumo en el margen también se han desacelerado; y la confianza de los consumidores bajó.

Por el lado de la inversión, los últimos datos muestran que sigue cayendo la inversión minera, y lo más grave es que sigue bajando -a pesar del rebote que estamos viendo- el precio del cobre. También estamos viendo una fuerte desaceleración en el sector construcción, con una caída a noviembre del 4% (3,9%). Un tercer elemento es las exportaciones, pero el tipo de cambio real se vino abajo y hoy ya no es competitivo. La economía está estancada en crecimientos en torno al 1,5% y es probable que este año eso se mantenga.

 

- Es decir, tendremos un crecimiento en el piso del rango proyectado por el Banco Central.

- Sí. Lo que estamos viendo es que en el margen los factores se están moviendo hacia la zona más negativa. No hay una recuperación en los elementos de consumo y de inversión; y todavía el indicador de confianza empresarial está en niveles muy bajos. Eso hace que, más allá de la desaceleración de la inversión minera y en la construcción, es poco probable un aumento de la inversión en otros sectores, porque la confianza de los empresarios es baja.

 

- ¿Hay algún elemento que podría mejorar el panorama?

- En economía se habla de las políticas estabilizadoras. Una es la política fiscal, con una reducción de los impuestos o un aumento del gasto fiscal, pero nosotros ya la usamos. Tenemos una deuda fiscal que ya alcanza los US$ 50.000 millones, por lo tanto no hay mucho espacio para promover una política fiscal estabilizadora, sin caer en un efecto muy negativo, como perder la clasificación de riesgo. Por el lado de la política monetaria, el Banco Central ya la está usando, con una tasa de 3,25% y lo más probable es que la TPM llegue a 3% en marzo. Esa es una tasa expansiva, porque la tasa neutral está más cerca del 4,5%. Entonces, a no ser que la inflación se mantenga baja, no habrá mucho espacio para reducir la tasa de interés. Después, hay otras cosas que se pueden hacer, como un programa ambicioso de concesiones, pero eso tiene que ver más con el mediano plazo.

 

- ¿Las elecciones presidenciales pueden modificar las expectativas de consumidores y empresarios?

- No, en nada. Aunque el nuevo gobierno tuviera una agenda pro crecimiento y eso modifique las perspectivas de los empresarios y consumidores, para que eso se materialice en crecimiento ya estamos hablando de 2018. Además, hay mucha incertidumbre respecto de quién va a ganar la elección y también sobre los programas económicos. Ninguno de los precandidatos ha puesto un programa sobre la mesa. Las expectativas se forman sobre hechos concretos y no hay programas que puedan modificar las expectativas. Ni siquiera hay candidatos. Es poco probable que el escenario político cambie este año el escenario económico. Algunos efectos recién se podrían ver en 2018.

 

- Un nuevo año de pobre crecimiento, ¿cómo afectará el mercado laboral?

- Lo que tenemos es un fuerte cambio en la composición. Tenemos mucho trabajo por cuenta propia y poco trabajo asalariado, y lo que veremos este año será un mercado laboral débil. Por otro lado, este año se implementará la reforma laboral y eso también va a generar incertidumbre, por la implementación y los efectos. Y cuando hay incertidumbre en materia laboral, las empresas reducen la contratación.


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La Tercera

 

El escenario proyectado para el equilibrio de las cuentas públicas es de por sí complejo, pero Gonzalo Sanhueza, economista y director de Econsult RS Capital, miembro del Consejo Fiscal Asesor del Ministerio de Hacienda, asegura que es más complicado aún si se mide con supuestos “realistas”.

En este sentido, Econsult calculó que si el crecimiento de la economía fuera de 2,5% entre 2017 y 2020 -el piso del PIB potencial de Chile definido por el Banco Central-, las holguras de gasto serían menores a las establecidas por la Dirección de Presupuestos (Dipres). Así, el déficit de recursos para sustentar los gastos comprometidos pasaría de US$ 1.793 millones a US$ 5.397 millones en dicho período, cercano a un 2% del PIB. En tanto, el déficit efectivo sumaría US$ 30.328 millones en los próximos cuatro años, US$ 4.460 millones sobre lo que estaría calculando Dipres.

¿Tienen espacio los próximos candidatos para prometer nuevos programas, nuevos gastos?

No hay holgura fiscal y no hay espacio para subir impuestos, por lo que, probablemente, se deba reestructurar el gasto. Se deben revisar programas -y está claro lo difícil que es cerrar programas sociales-, pero también se debe analizar el tamaño del Estado. Hemos estado viendo que la carga del sector sigue creciendo, y a través de sus renegociaciones anuales y los paros ha ido aumentado su participación dentro del gasto total. Son desafíos políticos enormes. Probablemente, van a trascender el próximo período presidencial.

Además, usted plantea que los supuestos del Ministerio de Hacienda son optimistas.

Los supuestos macroeconómicos son bien optimistas en el cálculo de Dipres si se mira la economía hoy. En el informe de Hacienda se supone que el PIB crecerá 3,5% en promedio, y que el gasto avanzará un 4,6% promedio. Pero llevamos tres años con un crecimiento más cercano a 2% y el próximo año estará entre 2% y 2,5%. Los parámetros en que se sustenta esto hay que lograrlos todavía.

 

¿Por qué asegura que no hay espacio para subir impuestos?

 

Porque ya tuvimos un incremento importante y la tasa del impuesto corporativo en Chile no es baja. De hecho, al alcanzar un 27% con la reforma tributaria en régimen estaremos en la parte alta de los países de la Ocde, considerando, además, que la mayoría viene bajando sus tasas. Por otra parte, el IVA también es bastante alto, y el impuesto al ingreso es de 35%. Ya es una estructura tributaria pesada. Así y todo, no alcanza para los próximos años.

 

¿Hay que preparase para una deuda pública que aumente más rápido que lo anticipado?

 

El próximo período presidencial será bien complejo en el manejo de las finanzas públicas, y el principal riesgo que tenemos como país es que finalmente se pierda la disciplina fiscal que nos ha caracterizado, perder la regla de balance estructural. Un gobierno más populista podría sencillamente generar mayores déficit, dejando de cumplir con la regla, que es ir reduciendo el déficit estructural en 0,25 puntos por año. Por eso, es tan importante avanzar en fortalecer la institucionalidad fiscal, lo que no se ha logrado avanzar nada en este gobierno.

 

Es un proyecto que se comprometió, pero que el ministro Valdés descartó llevar adelante por razones de agenda.

 

Nosotros, en el Consejo Asesor, tuvimos una agenda de trabajo en algún momento con la idea de que se reforzara la institucionalidad, de manera que a futuro, cualquiera sea el gobierno, no se pierda la disciplina fiscal. Ha sido carísima para los países que la han perdido, como se ha visto en algunos países de Europa, lo que significó en Estados Unidos..., para qué hablar de Latinoamérica. Además, algunos países perdieron su disciplina fiscal en un muy corto plazo. Hace falta una institucionalidad que pueda ser un contrapeso, hay que recordar que cuando entre un nuevo gobierno volverá a definir su propia meta fiscal.

 

Las agencias calificadoras de riesgo no verían esto con muy buenos ojos.

 

Claro, y llevará a que el país vaya perdiendo grados de inversión. Eso implica aumentar los costos de la deuda que ya tiene el Estado (que es bastante grande) y empuja al alza la deuda del sector privado, lo que reduce, a su vez, la inversión. Pero más preocupante aún es que nos pone en una posición más vulnerable en situaciones de crisis financieras internacionales. En esos casos, el financiamiento no es solo más caro, sino que a veces es imposible conseguir recursos.

 

La regla fiscal es un activo que el país tiene, y uno que el ministro Rodrigo Valdés se ha preocupado de ir defendiendo, pero no está haciendo el cambio institucional que garantice que a futuro eso se va a mantener.

 

¿Le parece que estos puntos serán parte del debate de la carrera presidencial este año?

 

Me parece que el debate deberá estar enfocado en propuestas por la institucionalidad fiscal. Desde que se inventó la regla del balance estructural, a principios del 2000, todos los gobiernos han ido haciendo aportes en este sentido.

 

Por otra parte, para salir de este problema de cuentas públicas se debe retomar el crecimiento económico. Si el próximo gobierno logra instalar una agenda pro crecimiento, y retomamos tasas del 4%, el problema fiscal se resuelve solo. Eso permitirá desarrollar una agenda social.

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Saturday, 14 January 2017 00:00

"Productividad: Un desafío impostergable"

Gonzalo Sanhueza
La Tercera, 14/01/2017
Durante esta semana la Comisión Nacional de Productividad presentó su primer informe sobre productividad: “La Productividad en Chile, Una Mirada de Largo Plazo”, y como era de esperarse las noticias no fueron buenas. En él se confirmó que la productividad prácticamente no ha aportado al crecimiento de la economía nacional durante los últimos 15 años, registrándose una caída transversal a todos los sectores, con excepción de los sectores Comercio y Servicios. La caída más significativa y relevante se registró en el sector minero, en que la tasa de crecimiento promedio anual de la productividad de los factores pasó de 2%, en el periodo 1990-2000, a menos 9% en el periodo 2000-2015. Y aunque la documentación sobre la disminución de la productividad en nuestra economía ha sido ampliamente divulgada y es conocida por todos, las cifras no dejan de sorprendernos por la robustez de los resultados, la extensión del análisis realizado, y la mirada de largo plazo del fenómeno.

Así, la productividad se vuelve un desafío impostergable. Sin ganancias de productividad será muy difícil sostener niveles más altos de crecimiento. En efecto, en la década del noventa cuando el país crecía a tasas en torno al 6% anual, la productividad aportaba cerca del 40% de este crecimiento, en cambio, en los últimos 15 años, en que el país ha crecido a tasas en torno al 4%, su aporte ha sido prácticamente nulo, con dos tercios aportados por el capital y un tercio aportado por el trabajo.

La pregunta es entonces ¿Qué hacer para aumentar nuestros niveles de productividad?

Esto fue lo que tratamos de dilucidar un grupo de economistas de amplio espectro de pensamiento que paradójicamente, al mismo tiempo que la Comisión de Productividad presentaba su Informe, discutíamos sobre qué políticas se debían emprender para impulsar el desarrollo productivo en Chile en un taller organizado por el Instituto de Emprendimiento de la Universidad del Desarrollo. La discusión giró en torno a cuatro propuestas de consenso que fueron presentadas en esta oportunidad: i) la realización de un catastro y evaluación de los programas de apoyo desarrollo productivo vigentes; ii) la generación permanente de instancias de diálogo y colaboración público- privada; iii) la creación de una Oficina Nacional de Competitividad; y iv) la modernización de Corfo y Conicyt. Donde existió menos consenso, en tanto, fue en relación a si sólo circunscribir la participación del Estado a políticas horizontales que favorecen a todos los sectores o también incorporar políticas verticales que privilegien a sectores específicos.

En este sentido, mi percepción es que existe un conjunto de iniciativas que se podrían comenzar a abordar desde ya. Entre estas se encuentran: la modernización del Estado, tenemos una estructura institucional anticuada y muy rígida que impide que los gobiernos puedan desempeñar sus labores de manera adecuada; la mejora de las relaciones laborales al interior del Estado, el país no podrá avanzar si los trabajadores públicos se paralizan sistemáticamente con huelgas que además son ilegales; el resurgimiento de un programa de concesiones, que estimule la inversión en infraestructura pública y reduzca los costos de logística; y la desregulación de los mercados, que permita la difusión de iniciativas como la de UBER que eliminó el cuello de botella que había en los servicios de taxis permitiendo que más gente pudiese disponer de dicho servicio a tiempo y a costos razonables.

En este sentido, mi percepción es que existe un conjunto de iniciativas que se podrían comenzar a abordar desde ya. Entre estas se encuentran: la modernización del Estado, tenemos una estructura institucional anticuada y muy rígida que impide que los gobiernos puedan desempeñar sus labores de manera adecuada; la mejora de las relaciones laborales al interior del Estado, el país no podrá avanzar si los trabajadores públicos se paralizan sistemáticamente con huelgas que además son ilegales; el resurgimiento de un programa de concesiones, que estimule la inversión en infraestructura pública y reduzca los costos de logística; y la desregulación de los mercados, que permita la difusión de iniciativas como la de UBER que eliminó el cuello de botella que había en los servicios de taxis permitiendo que más gente pudiese disponer de dicho servicio a tiempo y a costos razonables.

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El Mercurio, 19-12-2016
Cuatro de cinco expertos consultados sobre las perspectivas para el tipo de cambio en 2017 prevén una racha alcista que lo llevará a niveles de hasta $700 y $720 por dólar, desde el cierre de $673,5 del viernes. Entre otros factores, por el proceso de normalización de la política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos y la reciente señal bajista que entregó la semana pasada el Banco Central de Chile.


El cambio de "estable" a "negativa" de las perspectivas para Chile, que hiciera la clasificadora de riesgo Fitch, es otro de los elementos que mencionan, además de que el precio del cobre debiera descender.

No obstante, la posición disidente apunta a que Chile tiene una economía muy pequeña como para sostener una desalineación de tasas con respecto a Estados Unidos, sin arriesgar una corrida contra el peso que eche por tierra el objetivo de inflación.

Las opiniones convergen en el sentido de que un aumento en el tipo de cambio favorece a los exportadores, pero también coinciden en que más allá de la depreciación del peso, se requiere mejorar el nivel de competitividad de las exportaciones chilenas, que en el último tiempo se han ido deteriorando. Entre otros aspectos, el precio de nuestras exportaciones se ha hecho menos competitivo, al punto que algunos mencionan que puede resultar más barato plantar frutas en Perú que instalarse en Chile.

José Ramón Valente: Tendencia alcista del dólar está sujeta a mantener bajos niveles de inflación

Pese a la evolución de los últimos días, el tipo de cambio sigue estando más abajo que a principios de año, e incluso el tipo de cambio real ha caído, apunta José Ramón Valente, socio y director ejecutivo de Econsult. A esta pérdida de competitividad se suma el que otros socios comerciales han depreciado sus monedas, como el yen, el euro e incluso el renminbi se ha depreciado cerca de 11% en el año.

Esta situación ha mermado la capacidad de Chile de competir en el mundo, ya sea para exportar o producir internamente para competir con las importaciones, acotó.

Valente pronosticó que el tipo de cambio tenderá al alza, a niveles cercanos a $700 y $720, "en la medida en que seamos capaces de mantener niveles de inflación bajos". Su lectura es que el tipo de cambio ha estado bajo porque la tasa de interés local no siguió a las tasas de interés internacionales de países similares, como Australia, que este año bajó fuertemente su tasa: "Chile no pudo hacerlo porque tenía la inflación pegada, sobre todo la subyacente, a niveles superiores al 4%, y eso es rezago de una política fiscal muy expansiva en 2014 y 2015".

"En la medida en que seamos constantes en mantener la política fiscal más austera que tiene el ministro actual, vamos a poder mantener niveles de inflación relativamente bajos. Creo que tiene que haber un discurso de la autoridad monetaria reforzando la importancia de mantener tasas de inflación bajas", dijo Valente.

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Friday, 23 December 2016 00:00

"¿Próspero Año Nuevo?"

José Ramón Valente
La Tercera, 23-12-2016
A través de los siglos los seres humanos hemos ido incorporando ciertos ritos y tradiciones a nuestra vida en comunidad. Éstos cambian de cultura en cultura y de tiempo en tiempo. En Chicago los irlandeses pintan de verde el río que cruza la ciudad para celebrar a San Patricio. En Chile hace 30 años celebrábamos la llegada de la primavera eligiendo una reina y con un desfile de carros alegóricos por Avenida Providencia. Lamentablemente ese colorido rito ya no existe. Hoy celebramos, el Día del Niño, ¡como si no los celebráramos todos los días!, el Día de los Enamorados, Halloween, etc. Como sea, está claro que los ritos siempre han sido y siguen siendo parte de la cultura de los seres humanos. Por lo mismo no veo nada de malo en querer celebrar la llegada del Año Nuevo. Para algunos puede que no tenga ningún sentido porque el tiempo es continuo y el calendario una invención humana.

Pero lo cierto es que miles de personas alrededor del mundo hacen grandes fiestas con la llegada de un nuevo año. Por lo tanto, la iniciativa de la Presidenta de declarar feriado el lunes 2 de enero, no me parece reprochable en sí misma. Lo incomprensible es que se le haya ocurrido unas pocas semanas antes de la fecha. El proyecto que finalmente se aprobó, lleva durmiendo el sueño de los justo desde el 2012 en el Congreso. Ahora, cuando las empresas y la gente común ya no tienen tiempo de ajustar sus planes de trabajo y vacaciones, el gobierno decide aprobarlo en un par de días. Nuevamente el actual gobierno da muestras inequívocas de improvisación y de mala gestión. ¿Qué costaba discutir el proyecto de feriado seis meses atrás y mitigar sus efectos económicos eliminando algún día “sándwich” durante el año? Lo mismo se preguntan quienes utilizan el atochado aeropuerto de Santiago. ¿Qué costaba haber planificado la ampliación dos o tres años antes? O quienes se quedan en pana constantemente en los buses del Transantiago o los que ven transformada la rivera del Mapocho en un basural, o los que siguen esperando que el Minsal construya los seis hospitales que el gobierno decidió no concesionar, o los que llevan meses esperando la aprobación de los permisos para iniciar una inversión, o los que ven con lástima como la violencia y el temor arrecian en La Araucanía, o los que ven como las listas de espera en hospitales aumentan en vez de disminuir, o los padres que ven con horror que el efecto más visible de la reforma educacional ha sido la proliferación de huelgas en los colegios municipales, etc.

En estos días, otra de las tradiciones es desearnos mutuamente un próspero Año Nuevo. Con todo lo dicho anteriormente, no es raro que el presidente del Banco Central, haya roto dicha tradición y nos haya informado hace tan solo unos días que el crecimiento de la economía chilena para el próximo año va a ser más malo que el que anticipaba a septiembre pasado. .


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